El asesino del callejón
Public Story

El asesino del callejón

El viento helado de Nebraska azota la calle principal cuando Sofía Brañes cruza la puerta de la comisaría, el cuello de su abrigo negro subido hasta las orejas. Lleva tres horas sin dormir, pero la adrenalina corre por sus venas como un cable pelado.

ValKenia
AuthorValKenia
Created1. September 2026
Chapters37

Story context

World description

Nebraska es un sitio donde hace mucho frío, aveces llueve, aveces solea, pero mas es un ambiente frío, hay carros, trenes, y aviones. tambien hay sitios como los subterráneos donde se encuentran los crímenes descubiertos por Jin, y hechos por el asesino.

Initial situation

Jersin y Jin son hermanos, crecieron juntos, Jin se vuelve detective y resuelve casos año tras año, Jersin como psicologa tambien hace trabajos con la policía y asi sacar resultados de los asesinos. Todo iba bien hasta que unos crímenes, sobre asesinatos en la ciudad de Nebraska, dejan conmocionados ala ciudad. Jin investiga, y se da cuenta que el asesino es muy sigiloso y en parte alguien que se burla de la policía.

Objective

Es que Jin descubra al final quien es el asesino, primero con la muerte de Giangelo, después cuando rescata a su colega Sofia, para ese entonces Jin y Sofia se enamoran ,despues se entera que el asesino era el novio de Jersin, y ella por amor u obsesión o culpa o vergüenza, termina suicidandose al final. Jin queda devastado pero no logra matar a Sebastián, lo mete preso. Jin y Sofia, terminan siendo novios terminando la his...

Character introduction

Sofía Bracnes

Sofía Bracnes

Role: También detective que trabaja con Jin Val

Personalityes muy carismática, alegre pero también analitica
FlawsMuy suceptible
Appearancees de contextura media, cabello rojo, viste formal como detective, ropa negra
BackstoryTrabaja con Jin Val los últimos años, y esta con el caso último que intriga a Jin Val
RelationshipJin y Sofía son amigos al inicio, pero despues se enamoran en el transcurso. Giangelo se vuelve amigo o busca un ascenso por trabajar e investigar con Jin. Sebastian sabe que es buscado por Jin, asi que se insmiscuye en su vida, enamora a su hermana, Sofía, l...

Chapter samples

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Chapter 1
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El viento helado de Nebraska azota la calle principal cuando Sofía Brañes cruza la puerta de la comisaría, el cuello de su abrigo negro subido hasta las orejas. Lleva tres horas sin dormir, pero la adrenalina corre por sus venas como un cable pelado. Esta vez es diferente. Esta vez Jin Val está callado, y cuando Jin Val está callado, sign...

El viento helado de Nebraska azota la calle principal cuando Sofía Brañes cruza la puerta de la comisaría, el cuello de su abrigo negro subido hasta las orejas. Lleva tres horas sin dormir, pero la adrenalina corre por sus venas como un cable pelado. Esta vez es diferente. Esta vez Jin Val está callado, y cuando Jin Val está callado, significa que ha encontrado algo. —¿Sigues aquí? —pregunta al entrar en la sala de archivos, donde la luz fluorescente parpadea sobre montañas de papeles. Jin levanta la vista desde un expediente abierto. Tiene ojeras profundas, el cabello oscuro despeinado, y esa mirada intensa que Sofía conoce demasiado bien. Sin decir palabra, desliza una fotografía sobre la mesa. La imagen muestra un cuerpo. Un hombre de mediana edad, bien vestido, yacía en el suelo de un subterráneo. La herida es limpia. Precisamente quirúrgica. Sofía reconoce el patrón de inmediato: es el mismo que en los otros cuatro asesinatos. —Giangelo —murmura ella, sentándose al frente—. El quinto. —El más descarado —responde Jin, y su voz suena cansada—. Lo mataron a plena luz del día, en un túnel peatonal. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Sofía examina la foto con atención. Hay algo diferente en esta escena. Algo que no encaja. Se inclina sobre la mesa, los dedos rozando el borde del papel. —Aquí —señala—. La posición de las manos. En los otros casos, el asesino las cruzaba sobre el pecho. Aquí están a los costados. Jin asiente lentamente. Una sonrisa amarga se dibuja en sus labios. —Está cambiando las reglas. O está jugando con nosotros. El silencio se instala entre ellos, roto solo por el zumbido del fluorescente. Sofía observa a su compañero, nota la tensión en sus hombros, la forma en que sus dedos aprietan el borde de la mesa. Llevan años trabajando juntos, años persiguiendo asesinos, pero este caso es diferente. Este caso tiene a Jin obsesionado de una manera que nunca antes había visto. —¿Has hablado con Jersin? —pregunta ella, con cuidado. Jin aparta la mirada. —Esta noche. Cena en su casa. Dice que tiene algo importante que contarme. Sofía asiente, guardándose la inquietud que le crece en el pecho. Algo en todo esto huele mal. Pero antes de que pueda formular el pensamiento, el teléfono de Jin suena, rompiendo el frágil silencio del archivo.

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Chapter 2
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El teléfono de Jin vibra sobre la mesa, pero ninguno de los dos hace ademán de contestar. Sofía mantiene la mirada fija en la fotografía, tratando de descifrar el mensaje oculto en esa posición de manos tan deliberadamente distinta. El zumbido del fluorescente parece intensificarse, llenando el espacio vacío entre ellos. Entonces llega e...

El teléfono de Jin vibra sobre la mesa, pero ninguno de los dos hace ademán de contestar. Sofía mantiene la mirada fija en la fotografía, tratando de descifrar el mensaje oculto en esa posición de manos tan deliberadamente distinta. El zumbido del fluorescente parece intensificarse, llenando el espacio vacío entre ellos. Entonces llega el golpe. Un sonido sordo, pesado, retumba en la puerta de la sala de archivos. No es un llamado cortés ni un anuncio de llegada. Es un impacto seco que vibra en la madera y se extiende por el pasillo como una advertencia. Sofía levanta la cabeza de inmediato, los músculos tensos. Jin también se ha quedado quieto, la mano suspendida sobre el teléfono que aún no ha contestado. El silencio que sigue es absoluto. Ni pasos que se alejan, ni voces, ni el crujido habitual de la comisaría en movimiento. Solo el vacío. —¿Has oído eso? —pregunta Sofía en voz baja, aunque sabe que la pregunta es innecesaria. Jin se levanta despacio, sin apartar la vista de la puerta. Sus movimientos son calculados, precisos, como si estuviera entrando en una escena del crimen en lugar de cruzar una sala de archivos. Se acerca a la puerta con pasos silenciosos y coloca la mano sobre el picaporte. Sofía se pone de pie también, alejándose de la mesa. Siente el peso de la pistola en el interior de su abrigo, un recordatorio incómodo de que en esta ciudad, en estos días, cualquier sonido fuera de lugar puede ser el preludio de algo peor. Jin abre la puerta de golpe. El pasillo está vacío. Las luces parpadean débilmente, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de linóleo. No hay nadie. Pero en el suelo, justo al otro lado del umbral, hay un sobre de papel manila. Sin remitente. Sin nombre. Solo un sobre, esperando ser abierto.

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Chapter 3
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Sofía no duda. Se agacha con un movimiento rápido y sus dedos rozan el sobre de papel manila antes de que Jin pueda decir nada. Rasga el cierre sin pedir permiso, con una determinación que corta el aire frío del pasillo. Jin cierra la puerta de un golpe y se acerca a ella, la mirada fija en el sobre abierto. La luz del fluorescente parpa...

Sofía no duda. Se agacha con un movimiento rápido y sus dedos rozan el sobre de papel manila antes de que Jin pueda decir nada. Rasga el cierre sin pedir permiso, con una determinación que corta el aire frío del pasillo. Jin cierra la puerta de un golpe y se acerca a ella, la mirada fija en el sobre abierto. La luz del fluorescente parpadea una vez más antes de estabilizarse, iluminando el contenido que Sofía extrae con cuidado. Es una fotografía. Igual que la de Giangelo. Misma calidad granulada, misma iluminación artificial. Pero la imagen es diferente: un hombre mayor, de unos sesenta años, con el rostro marcado por la sorpresa y el miedo. Está atado a una silla de oficina, en lo que parece un sótano o un garaje mal iluminado. Y sus manos, igual que en la otra foto, están colocadas en una posición deliberada: una sobre la otra, con los dedos entrelazados, como si estuviera rezando. Pero hay algo más. Algo que hace que el estómago de Sofía dé un vuelco. Al fondo, apenas visible entre las sombras, se distingue una silueta. Una figura de pie, inmóvil, observando desde la oscuridad. No se ve el rostro, solo el contorno de un cuerpo que parece esperar. —Esto es un mensaje —dice Sofía, y su voz suena más firme de lo que se siente—. Nos está mostrando a su siguiente víctima antes de tiempo. Jin toma la fotografía con dedos temblorosos. Sus ojos recorren cada detalle, cada sombra, cada pliegue de la ropa del hombre. Luego se detiene en la silueta del fondo. —Quiere que lo veamos —murmura, más para sí mismo que para ella—. Quiere que sepamos que está ahí, que puede llegar a cualquiera, en cualquier momento. El silencio se instala entre ellos, denso y pesado. El sobre vacío cuelga de la mano de Sofía, inútil ahora. En el pasillo, las luces siguen parpadeando, pero ningún sonido rompe la quietud de la noche. Sofía mira a Jin. Las ojeras se han profundizado en su rostro, y hay algo en sus ojos que no había visto antes: miedo. Pero también una determinación fría, casi peligrosa. —Tenemos que encontrar a ese hombre antes de que sea demasiado tarde —dice ella, guardando la foto en el bolsillo interior de su abrigo—. Y tenemos que hacerlo rápido.

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