
Sin renunciar a quererte
La biblioteca de la universidad siempre había sido su refugio. Jihoon levantaba la vista de su libro cada pocos minutos, solo para confirmar que Minseok seguía ahí, inclinado sobre sus apuntes, con el entrecejo ligeramente fruncido mientras subrayaba párrafos con su resaltador amarillo.
Story context
World description
normal y universitario
Initial situation
todo estaba normal en la universidad, jihoon siempre con minseok y su amor secreto por el , pero todo cambia cuando conocen a un personaje que quiere separar a jihoon de minseok y averiguar su relación
Objective
que jihoon y minseok esten juntos
Chapter samples
1Chapter 1▾
La biblioteca de la universidad siempre había sido su refugio. Jihoon levantaba la vista de su libro cada pocos minutos, solo para confirmar que Minseok seguía ahí, inclinado sobre sus apuntes, con el entrecejo ligeramente fruncido mientras subrayaba párrafos con su resaltador amarillo. Era un ritual silencioso que Jihoon repetía desde h...
La biblioteca de la universidad siempre había sido su refugio. Jihoon levantaba la vista de su libro cada pocos minutos, solo para confirmar que Minseok seguía ahí, inclinado sobre sus apuntes, con el entrecejo ligeramente fruncido mientras subrayaba párrafos con su resaltador amarillo. Era un ritual silencioso que Jihoon repetía desde hacía meses. Mirar, sonreír para sí mismo, y volver a sus páginas con el corazón un poco más ligero. Nadie lo sabía. Ni siquiera Minseok. —¿Otra vez mirando el mismo párrafo desde hace diez minutos? Jihoon pegó un respingo. Minseok lo observaba por encima de sus gafas de lectura, una sonrisa burlona asomando en sus labios. —Estaba pensando —mintió Jihoon, sintiendo el calor subirle a las orejas. —Claro. En la teoría de cuerdas, supongo. —Exactamente. Ambos rieron en voz baja, conscientes del silencio que los rodeaba. Fuera, el sol de la tarde se filtraba por los ventanales, iluminando las partículas de polvo que flotaban en el aire. Todo estaba normal. Todo estaba bien. Hasta que una sombra cayó sobre la mesa. —Disculpad, ¿este sitio está libre? Jihoon levantó la vista. Un chico alto, de sonrisa fácil y mirada demasiado penetrante, señalaba la silla vacía junto a Minseok. —Sí, claro —respondió Minseok, apartando su mochila sin darle importancia. El desconocido se sentó, pero no sacó ningún libro. En lugar de eso, apoyó los codos sobre la mesa y clavó los ojos en Minseok con una familiaridad que hizo que Jihoon apretara el bolígrafo entre los dedos. —Soy Hyunwoo —dijo, extendiendo la mano hacia Minseok—. Estudio Administración. ¿Y tú? —Minseok. El apretón de manos fue breve, pero Jihoon notó cómo Hyunwoo mantenía la sonrisa un segundo de más. Cómo sus ojos se desviaban hacia el espacio entre ellos, midiendo, calculando. —¿Sois hermanos? —preguntó Hyunwoo, fingiendo inocencia. —No, solo amigos —respondió Minseok. —Ah. —La palabra quedó suspendida en el aire como un anzuelo—. Pensé que erais algo más. Por cómo te miraba. Jihoon sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Minseok se quedó quieto, el resaltador detenido a medio camino. Y en ese silencio incómodo, Hyunwoo sonrió de nuevo, como un gato que acababa de encontrar un ratón desprevenido.
2Chapter 2▾
Las semanas siguientes fueron un ejercicio de paciencia para Jihoon. Hyunwoo aparecía en los lugares más inesperados. En la cafetería, justo cuando ellos se sentaban. En la biblioteca, ocupando la silla de al lado de Minseok. En el pasillo entre clases, como si hubiera memorizado sus horarios. Y Minseok, siempre tan abierto, tan confiad...
Las semanas siguientes fueron un ejercicio de paciencia para Jihoon. Hyunwoo aparecía en los lugares más inesperados. En la cafetería, justo cuando ellos se sentaban. En la biblioteca, ocupando la silla de al lado de Minseok. En el pasillo entre clases, como si hubiera memorizado sus horarios. Y Minseok, siempre tan abierto, tan confiado, le correspondía la atención con naturalidad. —Es majo, ¿no crees? —comentó Minseok un día, mientras guardaban los apuntes. Jihoon se encogió de hombros, mordiendo el interior de su mejilla. —Supongo. Pero no lo creía. Veía la forma en que Hyunwoo se reía demasiado fuerte de los chistes de Minseok. Cómo encontraba excusas para tocarle el hombro. Cómo sus ojos se estrechaban cuando Jihoon intentaba intervenir en la conversación. Una tarde, después de clase, Jihoon lo vio acercarse demasiado. Minseok reía con esa sonrisa amplia que siempre le estaba reservada a él. Y algo dentro de Jihoon se rompió. Esperó a que Minseok se despidiera para ir al baño. Entonces se movió. —Hyunwoo. El otro chico se giró, sorprendido de encontrarlo tan cerca. Jihoon lo había acorralado contra la pared del pasillo vacío, con el corazón latiéndole con fuerza en la garganta. —¿Qué pasa? —preguntó Hyunwoo, con esa sonrisa que ya no le parecía amable. Jihoon tragó saliva. Sus manos temblaban ligeramente, pero no dio un paso atrás. —Minseok es mío. La frase salió más firme de lo que esperaba. Hyunwoo arqueó una ceja, fingiendo confusión. —¿Perdona? —Me has oído. —Jihoon mantuvo la mirada fija, aunque sentía las orejas ardiendo—. No sé qué pretendes, pero no voy a dejar que te lo lleves. Minseok es mío. Hubo un silencio tenso. Hyunwoo lo estudió con una calma que helaba la sangre, como si estuviera sopesando sus palabras. —Vaya —dijo al fin, con una sonrisa lenta que no llegaba a sus ojos—. Qué interesante. Antes de que Jihoon pudiera responder, oyó pasos acercándose. La puerta del baño se abrió y Minseok apareció, secándose las manos en los pantalones. —¿Todo bien? —preguntó, mirando a ambos con curiosidad. Jihoon dio un paso atrás, separándose de Hyunwoo como si lo hubieran pillado robando. —Sí —dijo Hyunwoo, sin apartar la mirada de Jihoon—. Solo estábamos conociéndonos un poco mejor.
3Chapter 3▾
La tensión de aquella tarde en la biblioteca no desapareció. Jihoon sintió que Hyunwoo redoblaba sus esfuerzos, pero lo hacía con una sutileza que lo volvía loco. Durante las semanas siguientes, Hyunwoo encontró el modo de acercarse a Minseok sin que pareciera forzado. Se sentaba a su lado en clase, le pedía apuntes, le preguntaba sobre ...
La tensión de aquella tarde en la biblioteca no desapareció. Jihoon sintió que Hyunwoo redoblaba sus esfuerzos, pero lo hacía con una sutileza que lo volvía loco. Durante las semanas siguientes, Hyunwoo encontró el modo de acercarse a Minseok sin que pareciera forzado. Se sentaba a su lado en clase, le pedía apuntes, le preguntaba sobre las asignaturas. Y Minseok, siempre amable, siempre abierto, respondía con naturalidad. —Oye, ¿vas a la fiesta de la facultad el sábado? —oyó Jihoon que Hyunwoo preguntaba un día, mientras recogían las mochilas. Minseok se encogió de hombros. —No lo había pensado. —Deberías venir. Van a ser casi todos. —Hyunwoo sonrió con esa facilidad que tanto irritaba a Jihoon—. Te presento a más gente. Jihoon apretó la correa de su mochila. Quería intervenir, decir algo, pero las palabras se le atascaban en la garganta. —Vale, suena bien —dijo Minseok, devolviéndole la sonrisa. Y Jihoon sintió que el suelo se movía bajo sus pies. --- La noche de la fiesta, el apartamento de uno de los chicos de último año estaba lleno de gente. Luces de colores parpadeaban en la sala, la música retumbaba en las paredes y el aire olía a perfume barato y alcohol. Jihoon llegó solo, con el estómago encogido. No tardó en encontrarlos. Hyunwoo y Minseok estaban en un rincón del sofá, riendo juntos, los hombros casi tocándose. Algo se rompió dentro de él. Agarró la primera bebida que encontró. Un vaso de plástico con algo que sabía a vodka barato y zumo. Lo bebió de un trago. Luego otro. Y otro más. El alcohol quemó su garganta, pero también apagó el ruido en su cabeza. Minseok seguía allí, riendo, dejando que Hyunwoo le tocara el brazo al hablar. Y Jihoon no podía dejar de mirar. —Tranquilo, colega —dijo alguien a su lado, pero Jihoon no le hizo caso. Agarró otra copa. El mundo empezaba a tambalearse, pero él seguía bebiendo. Necesitaba dejar de pensar. Necesitaba que el nudo en su pecho se deshiciera. Minseok se giró en ese momento y sus ojos se encontraron a través de la multitud. Vio la preocupación cruzando su rostro, vio cómo se levantaba del sofá. —Jihoon? —la voz de Minseok llegó amortiguada, como si hablara desde muy lejos. Jihoon intentó sonreír, pero sus piernas flaquearon. El vaso se le resbaló de los dedos y el mundo giró demasiado rápido.




