
Multi-Man: La aventura continúa.
El sol se filtra por los ventanales del piso treinta y dos, iluminando los planos esparcidos sobre mi escritorio. Aprieto la corbata mientras repaso las últimas modificaciones del proyecto Westbrook, un complejo residencial que diseñé desde cero para Wayne Enterprises.
Story context
World description
Universo DC
Initial situation
Ha pasado un año desde que destruí el laboratorio de LOGOS y decidí mudarme a Empire City. Por la mañana, trabajo como arquitecto, diseñando edificios para Wayne Enterprise, pero por las noches me pongo mi traje negro y dorado para combatir el crimen y defender mi ciudad de cualquiera que quiera causar daño, bajo el alias de Multi-Man. Al respecto de mi identidad de superhéroe, Multi-Man se vuelve un héroe conocido mundialment...
Character introduction

William “Bill" Johnson
Chapter samples
1Chapter 1▾
El sol se filtra por los ventanales del piso treinta y dos, iluminando los planos esparcidos sobre mi escritorio. Aprieto la corbata mientras repaso las últimas modificaciones del proyecto Westbrook, un complejo residencial que diseñé desde cero para Wayne Enterprises. El bolígrafo gira entre mis dedos mientras marco una corrección en el ...
El sol se filtra por los ventanales del piso treinta y dos, iluminando los planos esparcidos sobre mi escritorio. Aprieto la corbata mientras repaso las últimas modificaciones del proyecto Westbrook, un complejo residencial que diseñé desde cero para Wayne Enterprises. El bolígrafo gira entre mis dedos mientras marco una corrección en el ala este. —¿Johnson? —la voz de mi supervisor retumba desde la puerta—. El señor Wayne quiere verte en su oficina. Dentro de diez minutos. Asiento sin levantar la vista. Bruce Wayne. Llevo un año trabajando aquí y apenas he cruzado tres palabras con él. Siempre aparece y desaparece como un fantasma entre reuniones de junta directiva y viajes de negocios. Guardo los planos en la carpeta y ajusto mi chaqueta antes de dirigirme al ascensor. El ascensor se desliza hacia el ático con un zumbido mecánico. Apoyo la espalda contra la pared de acero y cierro los ojos un segundo. Esta noche toca patrullaje en el distrito industrial. Las últimas semanas han sido tranquilas, demasiado tranquilas. Eso siempre me pone nervioso. La puerta del despacho de Wayne está entreabierta. Golpeo con los nudillos y escucho un «adelante» distraído. Bruce está de espaldas, mirando el horizonte de Empire City a través del cristal. Lleva un traje gris impecable, las manos metidas en los bolsillos. Cuando se gira, sus ojos me recorren con una intensidad que no esperaba. —Siéntate, Bill. Lo hago. Él camina hacia su escritorio y se deja caer en la silla con un suspiro. —Llevo tiempo observando tu trabajo —dice, y hay algo en su tono que me pone en alerta—. Eres meticuloso. Creativo. Pero sobre todo, eres puntual. Sonrío sin saber bien a dónde quiere llegar. —Gracias, señor Wayne. —Llámame Bruce. —Aprieta los labios y entrelaza los dedos sobre la mesa—. Tengo una propuesta para ti. Un proyecto especial. Fuera de la ciudad. Fuera del país, de hecho. El viento golpea el cristal. Algo en su mirada me dice que esto no es solo arquitectura.
2Chapter 2▾
—Helionita —repito, probando la palabra en mi lengua—. Nunca había oído hablar de ella. Bruce entrelaza los dedos sobre la mesa y su mirada se vuelve más seria, si eso es posible. —Es un isótopo estable que descubrimos en una excavación en el Pacífico Sur. Su densidad energética supera cualquier cosa que hayamos visto. Con la infraestru...
—Helionita —repito, probando la palabra en mi lengua—. Nunca había oído hablar de ella. Bruce entrelaza los dedos sobre la mesa y su mirada se vuelve más seria, si eso es posible. —Es un isótopo estable que descubrimos en una excavación en el Pacífico Sur. Su densidad energética supera cualquier cosa que hayamos visto. Con la infraestructura adecuada, podría reemplazar el petróleo, el carbón, incluso la fisión nuclear. —Hace una pausa—. Pero necesita un contenedor específico. Un edificio diseñado desde cero para albergar el reactor de contención. Se levanta y camina hacia una pantalla táctil empotrada en la pared. Con un par de toques, aparece el render de una estructura imponente: una torre de acero y cristal que se eleva como una aguja sobre un paisaje urbano que reconozco al instante. —Tokio —digo sin pensar. —Correcto. El gobierno japonés nos ha cedido los terrenos en la bahía. Quiero que lideres el diseño y la supervisión de la construcción. Seis meses, tal vez ocho. Tú decides el equipo. El viento golpea el cristal tras él. Mi mente empieza a calcular, pero no son los metros cuadrados ni las cargas estructurales lo que me preocupa. Empire City. Mis patrullajes. La gente que depende de Multi-Man. Seis meses fuera del país es una eternidad en el mundo del crimen. Bruce se queda quieto, observándome con esos ojos que parecen ver más de lo que deberían. —¿Tienes algún inconveniente, Bill? —pregunta, y hay un matiz en su voz que no logro descifrar del todo. Como si ya conociera la respuesta, como si estuviera probándome. —Ninguno —respondo, quizás demasiado rápido—. Es una oportunidad increíble. Estaré listo. Él asiente, una sonrisa leve asomando en sus labios. —Mañana a primera hora sale tu vuelo. El departamento de logística te dará los detalles. --- El apartamento está en silencio cuando cruzo la puerta. Dejo caer la carpeta sobre la mesa y marco el número de Danna antes de sentarme. Responde al segundo tono. —¡Bill! —su voz ilumina la habitación—. Justo iba a llamarte. Este fin de semana tengo libre y pensaba tomar el tren a Empire City. Quería sorprenderte. Cierro los ojos. Su entusiasmo duele. —Danna... tengo que viajar a Japón. Mañana. Por trabajo. El silencio al otro lado de la línea se estira como un cable tenso. —¿Japón? —su voz se vuelve más pequeña—. ¿Por cuánto tiempo? —Seis meses. Tal vez ocho. Otra pausa. Puedo imaginarla mordiéndose el labio, como hace siempre que está decepcionada. —Está bien —dice al fin, pero no lo parece—. Es tu trabajo. Lo entiendo. —Te prometo que estaré en contacto. Todos los días. —Aprieto el teléfono contra la oreja—. Te amo, Danna. Esto no cambia nada. —Yo también te amo. —Su voz se suaviza un poco—. Cuídate, Bill. Escríbeme en cuanto aterrices. Cuelgo. El apartamento recupera su silencio. Afuera, el sol comienza a ocultarse tras los rascacielos de Empire City. Abro el armario empotrado y paso los dedos sobre el panel oculto. La pared se desliza hacia un lado, revelando el traje negro y dorado. Es hora de patrullar.
3Chapter 3▾
La noche envuelve Empire City mientras cruzo los tejados a toda velocidad. El viento golpea mi máscara y el traje negro y dorado brilla bajo la luz de la luna. He estado patrullando durante horas, revisando cada callejón, cada azotea, cada rincón donde el crimen suele esconderse. No puedo irme a Tokio con la conciencia tranquila si dejo a...
La noche envuelve Empire City mientras cruzo los tejados a toda velocidad. El viento golpea mi máscara y el traje negro y dorado brilla bajo la luz de la luna. He estado patrullando durante horas, revisando cada callejón, cada azotea, cada rincón donde el crimen suele esconderse. No puedo irme a Tokio con la conciencia tranquila si dejo algo sin resolver. Mi comunicador vibra contra mi muñeca. El distintivo del comisionado Curnow parpadea en la pantalla. —Multi-Man, necesitamos tu ayuda. Un grupo armado está asaltando los laboratorios STAR en el distrito industrial. Van fuertemente equipados. Mis hombres no pueden acercarse. —Voy en camino. No pierdo tiempo. Salto de edificio en edificio, cruzando la ciudad como una sombra dorada. En menos de tres minutos llego al complejo de los laboratorios STAR. Las luces de emergencia parpadean en el interior y veo siluetas moviéndose entre los pasillos. Aterrizo frente a la entrada principal. Siete hombres, todos con armaduras tácticas negras y cascos integrados. Sus rifles emiten un brillo azulado que no reconozco. No son ladrones comunes. Me planto frente a ellos, con los brazos cruzados. —Buenas noches, caballeros. Les doy una oportunidad: tiren las armas y salgan con las manos en alto. Prometo no lastimarlos demasiado. Uno de ellos suelta una risa ahogada. Luego aprieta el gatillo. El rayo láser cruza el aire y me lanzo a un lado. La pared tras de mí se funde en un charco de metal incandescente. Esquivo los siguientes disparos con movimientos precisos, pero noto algo extraño: sus reflejos son anormales. Cuando avanzo hacia el más cercano, listo para derribarlo de un puñetazo, levanta el brazo y mi golpe choca contra su guantelete con un chispazo metálico. Retrocedo un paso, sorprendido. Ese tipo de reacción no es humana. Intento penetrar sus mentes, buscar el control que tantas veces me ha salvado en combate, pero mi poder choca contra una barrera. Los cascos. Están protegidos contra telepatía. Sonrío por debajo de la máscara. Estos tipos vinieron preparados para pelear contra alguien como yo. Eso significa que sabían que yo vendría. O peor aún, sabían que Multi-Man existe y se entrenaron para enfrentarme. El líder del grupo se adelanta, sus botas resonando contra el suelo de concreto. —Multi-Man. —Su voz distorsionada por el casco—. Teníamos una apuesta sobre cuánto tardarías en llegar. —Espero que hayan apostado fuerte —respondo, flexionando los dedos—. Porque esta noche van a perder. Los siete forman un semicírculo a mi alrededor, sus rifles láser apuntando a mi pecho. La adrenalina corre por mis venas como un río eléctrico. No hay miedo. Solo emoción.




