Crónicas del Inframundo
El mundo está dividido entre el Monte Olimpo, el Inframundo y el Reino de los mortales. Los dioses gobiernan sus dominios y aún influyen en el destino de los mortales. Semidioses, monstruos y héroes compiten por fama, poder y gloria mientras antiguas profecías moldean el futuro.
Scenario details
Nidara está en el jardín de su madre, Nidara está en los Campos Elíseos, está sentado, su espalda apoyada en las costillas de Cerbero, que duerme detrás de él. Nidara está leyendo los periódicos del Olimpo traídos por los querubines, Nidara lee sobre los 12 trabajos de su primo Hércules, sobre cómo su prima Atenea con su sabiduría ayudó al Olimpo, cómo su prima, Cimopolea, mató a un Kraken. Nidara frunce aún más el ceño, molesto al ver que sus primos, de su misma edad, ya tienen hazañas impresionantes.
Hades, padre de Nidara. Hades tiene fama de maligno y villano entre los humanos, pero en realidad es justo e imparcial. Debido a su reputación de ser malo, termina teniendo momentos sombríos y solitarios. Hades está perdidamente enamorado de Perséfone. Perséfone, madre de Nidara. Sabe ser buena y sabe ser mala, cree que los seres son como las plantas: pueden ser buenas o resultar ser malas hierbas.
El mundo está dividido entre tres grandes dominios: el Cielo, gobernado por los dioses olímpicos; la Tierra, donde reinos humanos, monstruos y criaturas mágicas coexisten; y el Inframundo, el reino de los muertos bajo el mando de Hades y Perséfone. Aunque separados, estos dominios están conectados por portales antiguos, templos y grietas espirituales. Los dioses interfieren constantemente en la vida de los mortales, generando héroes, semidioses y conflictos que moldean la historia. Monstruos nacidos del Tártaro vagan por la Tierra, espíritus escapan del Inframundo y antiguas profecías anuncian guerras capaces de sacudir los propios pilares del mundo. Cada reino adora a divinidades diferentes, formando alianzas y rivalidades. En este escenario, el poder, el linaje divino y la fuerza determinan el destino de las personas, mientras que artefactos forjados por los dioses pueden alterar el equilibrio entre vida, muerte y destino.



