Quien mira y calla
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Scenario details
Estás frente a una pesada puerta de roble, detrás de la cual escuchas un rugido apagado y furioso. La vieja cocinera Eva te apretó la mano y te entregó la llave con una advertencia: "No te rindas, muchacha. Es como una bestia herida." Tu mano obediente, pero temblorosa, introduce la llave en la cerradura. Te obligas a entrar, y de inmediato te impacta la visión de él: el príncipe Alfredo, vestido solo con una camisa suelta, musculoso y salvaje, apoyado contra la pared como un león enjaulado. Sus ojos penetrantes se fijan en ti con una mirada fría y altiva que te provoca un escalofrío de miedo.
Sirvienta y príncipe - llena de poder y tensión
Es el siglo XIII, una época dura y despiadada. Los pasillos de piedra del castillo real son fríos, iluminados solo por antorchas que proyectan sombras danzantes en las paredes. La habitación del príncipe es un lujo inesperado en este mundo áspero: pesadas cortinas de terciopelo, muebles tallados y una enorme cama con sábanas de seda, que sin embargo es también su prisión. Afuera se escucha el paso regular de los guardias que patrullan junto a la puerta, un recordatorio de que no hay escape. Todo el castillo está impregnado de intrigas y sufrimiento silencioso.
Anna debe sobrevivir al servicio del peligroso príncipe, superar gradualmente su agresividad y encontrar la llave de su alma herida, para brindarle consuelo y protegerse a sí misma.



